El romanticismo es quizás lo que más caracteriza a los Cáncer. Imaginativos, sensibles y poéticos... pero siempre con los pies en la tierra. Con ese carácter delicado y sensible, nadie se espera de un Cáncer que pueda decir las verdades con tanta brusquedad como lo hace, eso sí, sin perder la sonrisa del rostro. Maniáticos y caprichosos, e incluso bastante hipocondríacos, pero siempre amables y conciliadores. Cáncer también es bastante influenciable por el ambiente y muchas veces se encierra dentro de su concha cuando las cosas no le convencen, pero dentro de este mundo interior es capaz de sacar conclusiones de las situaciones más adversas y utilizarlas como aprendizaje.
Hace días que te observo,
y he contado con los dedos,
cuantas veces te has reído,
y una mano me ha valido.
Hace días que me fijo,
no se que guardas ahí dentro
y a juzgar por lo que veo,
nada bueno, nada bueno.
De qué tienes miedo,
a reir y a llorar luego,
a romper el hielo,
que recubre tu silencio.
Suéltate y ay cuéntame
que aquí estamos para eso,
pa lo bueno y pa lo malo,
llora ahora y ríe luego.
Si salgo corriendo,
tú me agarras por el cuello,
y si no te escucho,
¡Grita!
Te tiendo la mano,
tú agarra todo el brazo,
y si quieres más pues,
¡Grita!
Hace tiempo alguien me dijo,
cual era el mejor remedio,
cuando sin motivo alguno,
se te iba el mundo al suelo,
y si quieres yo te explico,
en que consiste el misterio,
que no hay cielo, mar, ni tierra,
que la vida es un sueño
Si salgo corriendo,
tú me agarras por el cuello,
y si no te escucho,
¡Grita!
Te tiendo la mano,
tú agarra todo el brazo,
y si quieres más pues,
¡Grita!
(Bis)
Jarabe de Palo